jueves, agosto 31, 2006

La abuela Rosa

La abuela Rosa cruzó la mar para hacerse grande

y se arrojó al agua.

Febrero al sol presentó excusas por su cobardía

en una noche trágica.

Fue su tumba un país lejano, intermedio, extraño,

la angustia en el alma.

Dejó a los suyos: a los hijos, al marido débil,

en una vieja casa

con la esperanza de reunirse en un país imposible

y empezar de la nada.

Volvía a los paraísos de plata que muchos años

antaño la llevara

donde conociera al marido que la desposó

quizás una mañana.

Volvía, no llegó, otro país fue su tumba, un río,

el barco navegaba.

El dolor de dejar el hogar le hizo un agujero

muy adentro en el alma.

Buscando mejor vida la abuela Rosa la halló

debajo de las aguas.

Alguien preguntó al abuelo y obtuvo de respuesta

una célere lágrima.

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