viernes, noviembre 21, 2008

Abuela Rosa


La abuela Rosa cruzó la mar para hacerse grande
y se arrojó al agua.
Febrero al sol presentó excusas por su cobardía
en una noche trágica.

Fue su tumba un país lejano, intermedio, extraño,
la angustia en el alma.
Dejó a los suyos: a los hijos, al marido débil,
en una vieja casa
con la esperanza de reunirse en un país imposible
y empezar de la nada.

Volvía a los paraísos de plata que muchos años
antaño la llevara
donde conociera al marido que la desposó
quizás una mañana.

Volvía, no llegó, otro país fue su tumba, un río,
el barco navegaba.
El dolor de dejar el hogar le hizo un agujero
muy adentro en el alma.

Buscando mejor vida la abuela Rosa la halló
debajo de las aguas.
Alguien preguntó al abuelo y obtuvo de respuesta
una célere lágrima.

viernes, noviembre 14, 2008

Hacia el punto de no retorno

¿Cómo explicarte que hay un punto en tu vida en el cual te paras, mirás hacia atrás, y todo lo que ves te parece extraño?

Ese momento está cerca. Aparecerá en tu mente un nuevo mundo lleno de complicaciones y a la vez de satisfacciones pero al fin un mundo nuevo y a él debes dedicarte en cuerpo y alma.

Ya no seremos imprescindibles en tu reino, sólo necesarios a veces. Ya no entraremos en tus planes de futuro. Quizás ya empieces a vernos como a estorbos para tus ideales, pero piensa que siempre estaremos tendiéndote el brazo, en lo bueno y en lo malo.

Siempre estaremos preparados para amortiguar tu caída si caes o para encauzar tu euforia si triunfas.

Siempre estarás en nuestros corazones aunque el tuyo ya lo estés abriendo a otra gente.


Te queremos.