viernes, noviembre 21, 2008

Abuela Rosa


La abuela Rosa cruzó la mar para hacerse grande
y se arrojó al agua.
Febrero al sol presentó excusas por su cobardía
en una noche trágica.

Fue su tumba un país lejano, intermedio, extraño,
la angustia en el alma.
Dejó a los suyos: a los hijos, al marido débil,
en una vieja casa
con la esperanza de reunirse en un país imposible
y empezar de la nada.

Volvía a los paraísos de plata que muchos años
antaño la llevara
donde conociera al marido que la desposó
quizás una mañana.

Volvía, no llegó, otro país fue su tumba, un río,
el barco navegaba.
El dolor de dejar el hogar le hizo un agujero
muy adentro en el alma.

Buscando mejor vida la abuela Rosa la halló
debajo de las aguas.
Alguien preguntó al abuelo y obtuvo de respuesta
una célere lágrima.

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