viernes, mayo 25, 2007

Estás durmiendo

Estás durmiendo

con la cabecita gacha,

con la sonrisa imposible

de porcelana.

Tu mundo es una barriga

en donde sueñas al alba,

con tierras que no pisaste

y pisarás un mañana,

con los ríos que no son ríos

porque aún son gotas de agua,

con voces que son murmullos

de los que te hablan.

Estás durmiendo

en una alcoba cálida

escuchando los latidos

del corazón que te agranda.

Un día se abrirá la puerta

y despertarás sin alas.

La luz entrará a raudales

por las ventanas.

Verás el color del mundo,

nuestras frentes arrugadas.

Verás la senda de espinas

partiendo y volviendo a tu alma.

¿Te han puesto nombre

por el que atiendes, las hadas?

¿Por el que los pajarillos

duendes te cantan?

Quiero tenerlo en mis labios

como el rocío en las plantas:

gotas de vida, frescor,

y a la vez lágrimas.

Estás durmiendo

en maternales entrañas

lleno de orgullo de madre

que nos engendra las ansias.

¿Y que verán tus ojitos

primerizos cuando nazcas?

¿Verán la mano del mundo,

vacía, sin brindarte nada?

La vida es una excusa

para ver la luz del alba,

la primera que nos llega

cuando el astro se levanta.

La vida es una muerte,

un viaje, otra llegada.

Un tránsito a otra parte...

La vida es la esperanza.

Estás durmiendo

en tu santuario de náyade

mientras mi navío intenta

abrazarse con el agua,

mientras los mares acrecen

lentamente con mis lágrimas.

Estás durmiendo

mientras los cielos engañan

paraísos que sólo son

un deseo en la mirada.

Mientras las olas acunan

los cuerpos en la resaca.

Mientras tu padre te inventa

por penínsulas extrañas.

Estás durmiendo,

en lecho de lunas blancas.

Con cariátides vigilantes,

con sirenitas de nácar.