jueves, marzo 13, 2008

ALMA MÍA


¡Qué mal partirás, alma mía,

si, entreviendo los peligros,

escatimas en la defensa

y te aventuras al camino!

¡Qué mal partirás, alma mía,

junto a tanto odio y falsedad!

Calma tus ansias de viajera.

Como la tuya tierra no hay.

¡Qué mal partirás, alma mía!

Fuera irás de la amada tuya.

¿Viste acaso algo malo en ella

que más prefieres la aventura?

¡Qué mal partirás, alma mía!

Que por esos mares de dios

navegan barcos presagiando

ciclones los vientos que no son.

¡Qué mal partirás, alma mía,

hacia una paz insegura!

Embaucador el alto cielo

es, que consiente tus locuras.

¡Qué mal partirás, alma mía,

por mares de tanto llorar!

Mas llega el día de la partida,

de luto el cuerpo quedará.

¡Qué mal partirás, alma mía!

Ya hora es llegada de partir.

Silencio, luto, sólo lágrimas

vienen a mis ojos por ti.

martes, marzo 11, 2008

Un largo viaje



Un inmenso surco es la estela de mi barco

cuando va solitario navegando en la mar.

Un surco muy largo, sin retorno, sin arado,

un surco de espuma, sólo de sueños, quizás.

Una incisiva reja es la quilla de mi barco,

diente voraz sobre la corteza de la mar.

Besanas estériles lleva abriendo temprano

hacia el horizonte, hacia el mañana falaz.

Una afanosa ala es la vela de mi barco

cuando arranca ayes a los vientos de la mar,

cuando se resquebraja al ciclón endiablado

y firme, orgulloso aguanta el acoso letal.

Un largo viaje es la ruta de mi barco,

un surco, una reja, una ala de la mar.

Solitario, voraz y roto. Un viaje largo,

un sueño del que ya no despertamos jamás.