viernes, diciembre 29, 2006

Un largo viaje

Un inmenso surco es la estela de mi barco

cuando va solitario navegando en la mar.

Un surco muy largo, sin retorno, sin arado,

un surco de espuma, sólo de sueños, quizás.

Una incisiva reja es la quilla de mi barco,

diente voraz sobre la corteza de la mar.

Besanas estériles lleva abriendo temprano

hacia el horizonte, hacia el mañana falaz.

Una afanosa ala es la vela de mi barco

cuando arranca ayes a los vientos de la mar,

cuando se resquebraja al ciclón endiablado

y firme, orgulloso aguanta el acoso letal.

Un largo viaje es la ruta de mi barco,

un surco, una reja, una ala de la mar.

Solitario, voraz y roto. Un viaje largo,

un sueño del que ya no despertamos jamás.

martes, diciembre 12, 2006

La niña casada

Estoy yo casada,

no soy niña, no,

sino por el alma

ansiosa de amor,

por besos tempranos

sin pasión.

No soy niña, no.

Era yo hermosa,

una bella flor

cuando el prometido

de guerrear llegó

y con su mirar

cual brillante sol

rendida en sus brazos

me hechizó.

No soy niña, no.

Queríame casar

por tener perdón

de mi vida alegre,

de mi alegre albor

siendo niña pura

libre de aflicción.

A mi ingenuo oído

vino su honda voz

y llegó tan hondo

a mi corazón.

Ofrecile el sexo

intacto a varón

y hablele llorando:

“Tuya soy”

Entró el prometido

sin más compasión

y el cuerpo de niña

perdió su candor.

No soy niña, no.

Estoy ya casada

y con gran dolor

que no tengo ni alma

ni tengo pudor

de las cosas castas

construidas por Dios.

“No llorarás, hija”,

la madre avisó.

No lloro, mi madre,

ni pido perdón.

Sólo miro al cielo

y escucho una voz,

“no eres niña, no”.

lunes, diciembre 04, 2006

Adiós

Adiós,

navegué tu cuerpo

surqué mares de deseo

so cielos de porcelana.

Adiós,

encallé la quilla

por tu piel estremecida

entre caricias del alba.

Adiós,

rompí de tus labios

un “te quiero” enamorado

al borde de la ribera.

Adiós,

gocé en tu regazo

como un hombre despacio

de tu cándida belleza.