jueves, agosto 31, 2006

La abuela Rosa

La abuela Rosa cruzó la mar para hacerse grande

y se arrojó al agua.

Febrero al sol presentó excusas por su cobardía

en una noche trágica.

Fue su tumba un país lejano, intermedio, extraño,

la angustia en el alma.

Dejó a los suyos: a los hijos, al marido débil,

en una vieja casa

con la esperanza de reunirse en un país imposible

y empezar de la nada.

Volvía a los paraísos de plata que muchos años

antaño la llevara

donde conociera al marido que la desposó

quizás una mañana.

Volvía, no llegó, otro país fue su tumba, un río,

el barco navegaba.

El dolor de dejar el hogar le hizo un agujero

muy adentro en el alma.

Buscando mejor vida la abuela Rosa la halló

debajo de las aguas.

Alguien preguntó al abuelo y obtuvo de respuesta

una célere lágrima.

¿QUÉ HA DE HABER DE NUESTRO PUEBLO?

Tenho fome

Como de meu Povo

Já tenho meu Povo de ferro na minha força.

O POVO É NÓS

J. P. Grabato Dias

¿Qué ha de haber de nuestro pueblo

si no escuchas los quejidos de la miseria,

si no rompes la oxidada cadena

que a la tierra liga los vanos sueños?

¿Qué ha de haber de nuestro pueblo

si no ves el miedo en los ojos de los niños,

si no sientes la agonía del molino

cuando el hombre es harina sin fermento?

¿Qué ha de haber de nuestro pueblo

si no entiendes aún ni de vientos ni de lluvias,

si no respetas la palabra pura

de los que hablan sólo con el silencio?

¿Qué ha de haber de nuestro pueblo

si no vuelves la mirada a la herida abierta,

si no temes la ira de las tormentas

cuando inundan de angustia el firmamento?

¿Qué ha de haber de nuestro pueblo

si no luchas al lado de los campesinos,

si no hueles como el estiércol podrido

cuando fertiliza el vientre térreo?

¿Qué ha de haber de nuestro pueblo

si no consientes los insultos del arado,

si no entras en tu corazón de hermano

el grito silencioso de los viejos?

miércoles, agosto 30, 2006

Para la tierra

Naciste con la rabia

que a las mujeres de mi pueblo da la tierra.

Tras el arado sobre la besana abierta

caminabas.

Con el sacho al hombro

recorriste las extremas del campo seco

y a cada hazadazo despertabas el sueño

de tus ojos.

Que la tierra tan brava

como res salvaje y fiera sabías que era.

Era viento maino y lluvia que caía llena

de esperanzas.

Fuiste niña de pueblo

y tu seno medró con los tojos del monte,

bravo. Tras la reja ajaste el ansia de amores

de tu cuerpo.

Crecías para la muerte

cual el centeno va creciendo para el grano.

El amor cosechó hierbas malas y en barro

los placeres.

Tus manos fermentaron

porque así lo hacía la borona cada día.

Morías en la huerta, en cada surco que abrías

en el campo.

Naciste con la rabia

que a las mujeres de mi pueblo da la tierra,

mas callaste. ¡Habías muerto con la inocencia

en la infancia!

Mujer

Naciste salvaje,

como el lobo, como el verde majuelo,

llena de coraje.

Decían que eras ángel caído del cielo.

Del viento los pasos

seguiste cuando encama los trigales,

contando fracasos

consentiste placeres por ideales.

Del pueblo asumiste

sus costumbres y hasta el mudo enfado

pero no quisiste

ser como las mujeres del arado.

El alma es sabia

y tú te juraste una triunfadora,

mas sólo la rabia

habló por ti a gritos llegada la hora.

Ellos te humillaron,

los hombres de la aldea que más amabas.

Sólo odio hallaron

por más amor que tú les entregabas.

Rompiste los lazos

que en los pies de mujer eran cadenas.

Te dieron abrazos

mas retornaron a sembrar sus penas.

lunes, agosto 28, 2006

Vacío

Lleva la mochilera en su joroba polimerizada

el erógeno soñar de las noches dulces, libros y cartas.

Lleva a sus espaldas, estéril vientre de una madre indecisa,

el arrepentimiento y las ganas del cuerpo, la cobardía.

Lleva en su alma postiza el chapoteo carmenado del molino,

la locura del viento en las cañas, la soberbia de los grillos.

Lleva la mochilera lo que nadie llevar quiere en su cuerpo:

el dolor, los achares, el temor, la vergüenza del deseo.

Lleva, que el no llevarla más pesa, la retozante memoria

de aquel soñador que tanto la quiso y a veces aún la llora.

Lleva el futuro en un bloc de notas, las respuestas al destino,

lleva de sentimientos la saca llena... y el cuerpo vacío.

domingo, agosto 27, 2006

Cuando la noche se caiga

Cuando la noche se caiga
y un velo gris dibuje el infinito
me recordaré de ti
y te amaré en el secreto mío.
Cuando la noche se caiga
sobre el azulado claro del cielo
inventaré tus caricias
amándonos como ayer en silencio.
Cuando la noche se caiga
y como siempre de mi lejos te halles,
me recordaré de ti
sin cesar ni un instante de amarte.
Cuando la noche se caiga
acariciando las olas dormidas
me recordaré de ti...
y te recordaré como aquel día.

viernes, agosto 25, 2006

Tienes

Tienes la mirada fija, traslúcida

hacia el infinito de las hadas,

el sueño en la imaginación, perdido,

la sonrisa rebelde de hojalata.

Tienes el carácter emancipado,

Los ademanes inundados de agua.

Tu voz está en el filo trasteño

donde quiebra sus notas la guitarra.

Y si lloras, ¿para ti que es el llanto

sino un río diminuto de lágrimas?

Tienes el cuerpo indócil, con los velos,

la tela primera de la crisálida.

¿Cuando eclosiones estarás fingida

con el sueño perdido en la mirada?

Tienes mimos como la flor hermosa,

capricho amarillo de la retama,

la indecisión de los grillos cantores,

el orgullo necio de las cigarras.

Tienes, por tener algo en que posar

La mirada atrevida y cansada,

Los pezones nerviosos, impacientes,

Las tetas prisioneras de la infancia.

Tienes los intersticios de las células

livianos, secreto de las entrañas

donde la sangre juega a esconderse,

juega a retozos de amor con el alma.

Tienes la razón saliendo del útero,

la lujuria asumida de las ranas.

Tienes, hija, los caminos enteros,

los sueños eternos, la vida larga.

Sólo un instante

For an instant our lives met, our souls

flowered. (Oscar Wilde)

Te tuve en el aire intenso de mi aliento

un instante hasta perderte para siempre.

Te sostuve con la yema de mis dedos

mientras anegabas de sueños mi mente.

Te sentí en un roce de nuestras vidas.

¡Fue inmensamente grato el placer mío!

Te conocí viajando en tu fantasía

y ni apenas duraste lo que un suspiro.

Nuestras almas se sonrieron, se tocaron,

sin querer se entrelazaron en su vuelo.

Lentamente florecían los lirios blancos...

Nunca un instante pareció tan eterno.

Introducción

Yo soy la esencia del rubor y la inocencia. He resuelto los enigmas del misterioso e interminable universo. Desvelé a la bella de su sueño y bebí el icor de las aras del Olimpo.

En la lejanía de los mares de coral, de las rubias sirenas fui confidente. Luché contra furiosos dragones y a la grupa de blanco Pegaso recorrí el éter vacío hasta los márgenes del paraíso.

Tengo en mi alma el estigma de la vida eterna. Muero en la tierra a cada segundo y resucito triunfador en el horizonte marino completamente desnudo. Las muss adí: el legado de la pasión.

Soy el Oberón de las graciosas hadas, de los dioses su elegido. Nada temo, nada debas me amaron, las nereidas, también las náyades y las nepeas. Poseo el poder que de Eroo. Siento pena por los hombres que sufren su desdichada existencia; maldigo a los tiranos y a los crueles extermino.

Soy el viento furioso que arrasa las cosechas. Soy el divino sol que da vida cada día. Soy la lluvia fría. Soy poeta.

Corté las siniestras alas del sanguinario grifo y el laberinto colérico destruí. La ignorancia despojé de mi incorruptible reino. Hago florecer a las plantas, las simientes germino. Mis manos llegan al infinito, todo lo atrapan y para mis ojos las barreras nunca existieron.

Soy etéreo como el alba pero tangible como las rocas de los montes. Otorgué virginidad a las criaturas más delicadas, cedí mi instinto a los mártires y renuncié a los placeres insulsos de la carne.

Mi arma es el largo arco y las flechas de Cupido. Mi escudo la red sutil que separa los sueños de la realidad. Las cuerdas de la lira son las rejas de mi celda y mi magia... la poesía.