miércoles, agosto 30, 2006

Para la tierra

Naciste con la rabia

que a las mujeres de mi pueblo da la tierra.

Tras el arado sobre la besana abierta

caminabas.

Con el sacho al hombro

recorriste las extremas del campo seco

y a cada hazadazo despertabas el sueño

de tus ojos.

Que la tierra tan brava

como res salvaje y fiera sabías que era.

Era viento maino y lluvia que caía llena

de esperanzas.

Fuiste niña de pueblo

y tu seno medró con los tojos del monte,

bravo. Tras la reja ajaste el ansia de amores

de tu cuerpo.

Crecías para la muerte

cual el centeno va creciendo para el grano.

El amor cosechó hierbas malas y en barro

los placeres.

Tus manos fermentaron

porque así lo hacía la borona cada día.

Morías en la huerta, en cada surco que abrías

en el campo.

Naciste con la rabia

que a las mujeres de mi pueblo da la tierra,

mas callaste. ¡Habías muerto con la inocencia

en la infancia!

No hay comentarios.: