lunes, octubre 30, 2006
Tormento
lunes, octubre 23, 2006
Debiera comprenderte
Debiera comprender esas ansias
cuando apeteces todo mi cuerpo,
cuando desnudas, estremecida,
tu endemoniada piel en silencio.
Debiera comprenderte... y callo,
ni una palabra, tan sólo observo
apenas rosados los pezones
despuntar tímidos en tu pecho.
Compones frases con la mirada,
con esa expresión del iris negro.
Tus labios arrechan los suspiros
que se escapan de tu alma adentro.
¡Cómo te mueres! ¡Desnuda mueres
por apretarte contra mi cuerpo!
¡Mueres! Están temblando tus brazos,
la piel nerviosa, sensible el sexo.
La vulva provoca un río de ganas,
un cauce preñado de deseos
para irritarse poquito a poco
con movimientos cortos y fieros.
Debiera comprender esas ansias
y te ofrezco tan sólo mi cuerpo.
Alma niña henchida de placeres,
henchida de apresurado fuego.
Obedeces al don del capricho,
ni una palabra rompe el silencio.
Sonríes y es que precisas mi carne,
¡hasta mi roja sangre te ofrezco!
Sé que te mueres porque tus labios
humedecen hasta el aliento,
porque hasta la última de tus células
se ha tornado voluptuoso sexo.
Debiera comprender esas ansias
cuando comunicamos al beso
la rabia, la intención de la noche,
la esencia misma de nuestros sueños,
pero las ideas son repentinas
y efímeros nuestros sentimientos.
Debiera comprender esas ansias
para la euforia de los dos cuerpos.
¡Cuerpos! Me agredes con tu dulzura,
ajas del pudor cualquier secreto.
Quiero gritar, hablar, expresarme,
decirlo todo en un momento.
Tu piel sigue quemando mi piel
y mis palabras se hacen silencio.
Debiera comprender esas ansias
y simplemente no quiero.lunes, octubre 16, 2006
Bueno
Yo era bueno, buenas las calladas gentes,
bueno el mundo y lo que en él habitaba.
Era un arco iris preñado de alegría,
a la vera mía
nada entristecía ni duelo delataba.
Yo era bueno, rezumaba la dicha,
la verdad última de todo lo creado.
Rezumaba inocencia, franqueza, sueños...
Ángeles pequeños
parecían los hombres que había a mi lado.
Perturbados mis sentidos, abrumado,
eufórico de un mundo sin desaliento,
crecí como la verde hoja delicada
de la madrugada
mecida en preñada rama por el viento.
Buenas -¡Sí!- las intenciones de las gentes
mi absorta credulidad fortificaron.
Al fin me hice mayor -¡Ay!- llegó la pena.
Mi única condena:
Inocencia y amor que me traicionaron.
Yo era bueno, buenas las calladas gentes,
bueno el mundo y lo que en él habitaba.
Era un arco iris preñado de alegría,
a la vera mía
nada entristecía ni duelo delataba.
Yo era bueno, rezumaba la dicha,
la verdad última de todo lo creado.
Rezumaba inocencia, franqueza, sueños...
Ángeles pequeños
parecían los hombres que había a mi lado.
Perturbados mis sentidos, abrumado,
eufórico de un mundo sin desaliento,
crecí como la verde hoja delicada
de la madrugada
mecida en preñada rama por el viento.
Buenas -¡Sí!- las intenciones de las gentes
mi absorta credulidad fortificaron.
Al fin me hice mayor -¡Ay!- llegó la pena.
Mi única condena:
Inocencia y amor que me traicionaron.
Corina
los amaneceres de fin de agosto
todavía prótasis, en la memoria,
junto al claro río. ¡Eran tan hermosos!
Como tú, la hija promiscua de Dafnis,
las villanas del sayón lupanar.
De la eterna unión prolijas prónubas
aún en la vacilante pubertad.
No retornarás más a la inocencia,
sin remedio, prontamente perdida
mimando a los miserables corruptos
con amapolas y llantos de niña.
La insaciable Friné bajó del trono
y abriendo la mano te dijo: “Ven”.
Era cual eco profundo y sensual,
la excusa del añorado vergel.lunes, octubre 02, 2006
Te nombro
Te nombro
con hipotética trova,
con la sonrisa en los labios,
con un suspiro en la boca.
Te nombro
con el deseo de mi alma,
con los sueños de la noche,
con dolor en mis entrañas.
Te nombro
con las voces del silencio,
con el llanto inconsolable,
con frustrados sentimientos.