Eres un dulce susurro
por el seno de mis labios.
La palabra rota, rota,
eco del río en los vados.
Se va desecando el río,
rumoroso, lento, manso,
cual si en vena de los dioses
su cauce haya encontrado.
Sombras de un alto majuelo
a la alta hierba del campo.
Los jilguerillos proponen
retozar de enamorados.
La tarde cae a escondidas
con la sonrisa de nardo
y los corros de amapolas
florecidos por el prado.
Cantan, vistosos jilgueros
de los ríos, junto al remanso
y su fugaz armonía
se funde allí con su canto.
Te quiero, amor, te quiero.
¡Mi corazón en tu mano!
Puedes oír como palpita
o fuertemente apretarlo.
Apretarlo fuertemente
hasta hacérmelo pedazos
que si no puede ser tuyo,
¿por qué late alborotado?