Tienes la mirada fija, traslúcida
hacia el infinito de las hadas,
el sueño en la imaginación, perdido,
la sonrisa rebelde de hojalata.
Tienes el carácter emancipado,
Los ademanes inundados de agua.
Tu voz está en el filo trasteño
donde quiebra sus notas la guitarra.
Y si lloras, ¿para ti que es el llanto
sino un río diminuto de lágrimas?
Tienes el cuerpo indócil, con los velos,
la tela primera de la crisálida.
¿Cuando eclosiones estarás fingida
con el sueño perdido en la mirada?
Tienes mimos como la flor hermosa,
capricho amarillo de la retama,
la indecisión de los grillos cantores,
el orgullo necio de las cigarras.
Tienes, por tener algo en que posar
La mirada atrevida y cansada,
Los pezones nerviosos, impacientes,
Las tetas prisioneras de la infancia.
Tienes los intersticios de las células
livianos, secreto de las entrañas
donde la sangre juega a esconderse,
juega a retozos de amor con el alma.
Tienes la razón saliendo del útero,
la lujuria asumida de las ranas.
Tienes, hija, los caminos enteros,

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