la niña de antaño, del pueblo,
la ninfa de los campesinos,
la virgen de los ojos negros.
Tu sexo, nenúfar tardío,
te floreció sin entenderlo
mientras sentías como un capricho
te enardecía todo el cuerpo.
El ardor de sazón rendido
aprisiona tus sentimientos
y del pueblo por los caminos
te abandonas a los mancebos.
Los placeres que no has vivido
se te insinúan de ansias tan llenos
que para alborear tus sentidos
tienen que anochecer tus miedos.
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