tus venas,
tus pezones fueron maternal ansia
y fresas,
fueron inmensa vida en su boca
pequeña.
Cumpliste tus tantos sueños primeros
de hembra
atajando el dolor, el resquemor,
las penas...
Brotó la luz, irisó con colores
de estrella.
La primavera trajo vida, paz,
belleza
y transformó a la niña, antaño
risueña
en la ubicua musa, ninfa, diosa
del poeta.
La primavera hartó de orgullo
tus venas
y tu leche fue vida en su boca
inquieta.
La primavera asintió, te preñó
de fiesta.
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