viernes, diciembre 05, 2008

Canto del preso poeta

Desde la cárcel un rumor
se extiende al éter semicelestial
como el eco de las gaviotas en el mar.

Voy mártir cosechando versos
sin otra esperanza que de coger
las orquídeas doradas que una vez soñé.

El sol refleja viejas sombras
de fantasmas, de cepos y cadenas
sobre los oxidados hierros de la celda.

¿Y qué hice que a mi alrededor
todos gritan furiosos mi gran culpa
con falsas voces que repiten lo que escuchan?

Crucé de golpe los espacios
finitos anteriores a la muerte
donde no se sabe si se vive o se muere.

Desnudo el cuerpo. ¡No soy nada!
Al mundo mi presencia alborotó,
soy un ser bueno equivocado ante Dios.

¿Pequé? Pequé. ¿Quién me condena
mientras que mi amargo llanto se ahoga
con el rumor eterno de palabras rotas?

Pequé. ¿Quién me condena? ¿Quién?
Si del mundo mis versos son pecados
¿quién no ha pecado cuando estuvo enamorado?

Sigo el camino de la muerte
y el verdugo consiente mi martirio.
- La pena de los condenados del destino -


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