
Miles de alfileres éneos
entre fuentes de cartón
reflejan brillo amarillo
como los rayos de sol
contra la penumbra opaca
y la ausencia de color.
Ya los pájaros revuelan
queriendo mostrar a Dios
su engalanado plumaje
y su sublime canción.
El aire se vuelve opaco
y los tic-tacs de un reloj
penetran desde las venas
hasta el débil corazón.
Suenan siniestros latidos.
¡Más valdría ser una flor!
Llantos de cristal se escuchan
entre fuentes de cartón.
Se emancipa y cae la lluvia
con su eterno to-to-toc
en el transparente arroyo
buscando un mar en su adiós.
El eco lleva el sonido
de tanto amargo clamor
que la vida no es la vida
sino un a simple ilusión;
que la vida no es la vida,
ni el amor es el amor.
Vivo sufriendo una pena
y no sé ya ni quien soy.
Aclaman años pasados
entre fuentes de cartón
al héroe de pelo lacio
y de dorado color.
Se estiran cuerdas de plata
con soberbia y decisión,
para arrancar unas notas
y traerlas al interior
junto al alma descompuesta
por sufrir una pasión.
El sonido vuelve al aire,
al cielo vuelve el color
más azul y transparente
pero humanamente atroz.
Arrogante guitarreo
de cañas, viento y dolor.
¡Eres tú quien ha tocado
entre fuentes de cartón!
entre fuentes de cartón
reflejan brillo amarillo
como los rayos de sol
contra la penumbra opaca
y la ausencia de color.
Ya los pájaros revuelan
queriendo mostrar a Dios
su engalanado plumaje
y su sublime canción.
El aire se vuelve opaco
y los tic-tacs de un reloj
penetran desde las venas
hasta el débil corazón.
Suenan siniestros latidos.
¡Más valdría ser una flor!
Llantos de cristal se escuchan
entre fuentes de cartón.
Se emancipa y cae la lluvia
con su eterno to-to-toc
en el transparente arroyo
buscando un mar en su adiós.
El eco lleva el sonido
de tanto amargo clamor
que la vida no es la vida
sino un a simple ilusión;
que la vida no es la vida,
ni el amor es el amor.
Vivo sufriendo una pena
y no sé ya ni quien soy.
Aclaman años pasados
entre fuentes de cartón
al héroe de pelo lacio
y de dorado color.
Se estiran cuerdas de plata
con soberbia y decisión,
para arrancar unas notas
y traerlas al interior
junto al alma descompuesta
por sufrir una pasión.
El sonido vuelve al aire,
al cielo vuelve el color
más azul y transparente
pero humanamente atroz.
Arrogante guitarreo
de cañas, viento y dolor.
¡Eres tú quien ha tocado
entre fuentes de cartón!

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