miércoles, enero 17, 2007

La joven india

Joven india cantaba

dulce yaraví endecha.

Los indios la escuchaban

y lloraban de pena.

- “Te has ido, amado, pronto

a la fronda siniestra

para traer a tu amada

unas blancas dicentras.

Contigo, amado, llévame,

llévame a do te encuentras.

Mi vida dejaré,

te hallaré donde quieras.

Me hablaste de amor

y de cuan hermoso era

pero has dejado sólo

pena en mi alma doncella.

Vuelve de la espesura,

vuelve, amado, regresa.

Olvídate la Hénides

que no existen de veras.

¡Te ha matado el puma

negro de la siniestra

cerca del guayacán

donde viven las fieras!

El zahorí me contó

en la chabola vieja

como hablaste mi nombre

al ver la muerte cerca.

Me traías flores blancas

cuan mi blanca inocencia.

Traías dulces cantares

y sólo muerte llega”.

Así, la india cantaba,

melosa y plañidera,

amargo yaraví

mirando a las estrellas.

El viento iba y llevaba

al contorno sus quejas,

repitiendo los llantos,

las solemnes promesas.

- “Amado, te me has muerto

y aquí virgen me dejas

con la triste amargura

de mi blanca inocencia.

Contigo, amado, llévame,

llévame a do te encuentras,

sea corriendo en el monte

o en negra fosa muerta”.

No hay comentarios.: