diez jazmines de un
marchito vergel,
diez miradas torpes aún, diez miradas,
diez suspiros inanes de mujer.
Diez razones exhaladas al aire,
diez indiferencias de juventud.
Diez herencias, legado irremediable,
diez heridas ya que supuran pus.
Diez llantos por una infame desdicha,
diez sueños para nunca más soñar,
diez ganas, diez alegrías consumidas,
diez alientos que ido apagando se han.
Diez golpes de rabia, diez de impotencia,
diez ideales próximos al desdén,
diez, tan sólo diez, diez inciertas penas,
diez muertes injustas. Tan sólo diez.
Diez carnes rancias de una misma carne,
diez cortos abriles de un mismo abril.
Diez secretos que huyeron con la tarde,
diez falsos motivos para sufrir.
Diez albas condenadas al olvido,
diez preguntas, diez sorbos de niñez,
diez promesas, diez sombras, diez castigos,
diez caricias cedidas al placer.
Diez sonrisas que engañaron el alma,
diez demonios dentro del corazón.
Diez gritos. Luego se quedó callada.
Diez silencios... Diez. ¿Y esto es amor?

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