Inseminé el cuerpo de tu madre
con el ansia de engendrar
al menos poesía gaya
sobre un fondo de ansiedad.
¡Y surgió el milagro!
Más poesía para ensayar
bienvenidas de cálido arrullo
a nuestro hermético ideal.
Para ti el mundo reclama
un alma do guardarás
los secretos de la vida
y sueños al despertar.
¡Ay! Corta es nuestra existencia.
Aliento de vida tan fugaz
que apenas nacemos
ya nos morimos sin más.
Dicen que hay un cielo
hacia el horizonte allá
pero tal vez sean rumores
de una ansiada libertad.
No sé. Sólo Dios lo sabe
si es esta vida quizá
la nave al paraíso
o si un paraíso frugal.
Si es el camino a la nada...
¿Y para que recordar?
Tú eres el paraíso,
acaso edén terrenal,
materia informe de carne
y un alma donde se irán
las penas amargas
cuando tengas que llorar.
¡Tú eres el milagro!
¿Quién dijo que no hay
un cielo allá arriba...?
¿O en el fondo del alma quizás?
¡El cielo es el vientre
en donde tú estás!

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