Una vieja agarena
tristemente lloraba,
seniles quejas
de madrugada.
A su núbil efebo
no le llegaban
buces que al viento
melosa daba.
- “Azalaes de mi pueblo
que los ulemas cantan,
¿por qué yo tengo
que recordarlas?
Endechas que las ninfas
dulces ensayan
cuando en la yacija
Amor las adama.
Afásica en mi alcoba
ni morosa sonrisa
puedo improvisar ahora
que anegue el día.
Se ateza mi futuro,
mate ya, cicatero,
acaso el crepúsculo
desee mi cuerpo.”
Vetustos los penares
hasta Adonay llegan
como cachones ayes
en la ribera.
Irroga el tiempo
en su anciana alma:
son cuchillos de acero
a su tanta jactancia.
La circe del ayer
a nadie epata,
decrépita oropel
enamorada.
La vieja mora
quizás asaca
sentimientos de alcoba

No hay comentarios.:
Publicar un comentario